martes, 12 de agosto de 2025

A solas contigo

A veces no hay mucho más
que salir a dar una vuelta.
Ir a fumar tabaco a la plaza,
sin llevarse el celular,
ni un libro, ni nada.
Solo tabaco en la plaza,
mirando el horizonte,
la nada, un punto.
Habitar la soledad
como único lugar ineludible.
Habitar la soledad
como un descanso,
como un silencio.
Habitar la soledad
como un refugio y encuentro.
Un encuentro con lo divino,
un encuentro con lo eterno.
Una pausa
para encontrarlo todo
en un instante.
A veces no queda más,
no queda otra
que observar,
que observarse.
Dejar pasar los pensamientos,
habitar el sentimiento,
rezar.
A veces no hay más que esto,
este momento,
con esta fuerza o este cansancio.
Con esta alegría o esta pena.
Con este amor, con este miedo,
con este dolor, con este gozo.
Es un jolgorio el aire,
la tierra, el fuego y el agua.
A veces no hay más que lo que hay,
y lo que hay puede ser suficiente.
El lugar al que tanto anhelo llegar
bien podría ser este en el que estoy.
No hay otro, no hay mejor,
esto es lo mejor, lo que es.
A veces no hay más que palabras,
y a veces no hay palabras.
A veces las palabras enriedan,
y a veces desatan.
Con este tabaco
voy a seguir agradeciendo
por todo lo que va aconteciendo,
y así todo pasa.
Y así todo va pasando,
y así todo llega.
Más lo que llega
quizás no es lo que esperaba.
Pero no pierdo la esperanza
de que quizás
esto sea lo mejor.
De que todo lo que pasa,
pasa para bien.
Porque estoy entregado
a lo que la vida quiera de mi.
Porque me guía el corazón
que no entiende de razones.
Habla con sensaciones,
ya voy entendiendo su lenguaje.
Dios quiera
que siempre tenga el coraje
para entregarme a su guía,
como una promesa divina
de que el corazón nunca miente.
Sabe navegar las corrientes
en la calma y en la tormenta.
Corazonsito mío,
sos el comandante de mi vida.
Entregado estoy a tus latidos,
porque por ellos vivo.
Por eso vengo a la plaza,
para encontrarme a solas contigo. 

jueves, 10 de julio de 2025

Creo en Dios

Creo en Dios.
Creo en Dios porque no sé si existe, pero tampoco sé si no existe.
Creo en Dios porque la vida es un misterio demasiado bien guionado.
Creo en Dios porque en el caos de la existencia, parecería haber un orden intrínseco. Todo ha sucedido demasiado bien acomodado para llegar hoy hasta aquí.
Creo en Dios porque todo sucede por algo, porque hay casualidades demasiado sospechosas, muy bien armadas. Como cruzarse justo con esa persona en la calle, justo en ese momento, ¿por qué?
Creo en Dios porque no hay mal que por bien no venga, porque yo no sé por qué sigo vivo cada mañana, porque no sé si despertaré al otro día cuando me voy a dormir.
Creo en Dios porque sigo respirando, porque nunca me falta la comida, ni la palabra amiga, ni alguien que escuche mis penas y me abrace.
Creo en Dios porque el dolor ha sido medicina, y lo que parecían tragedias se volvieron regalos. Porque las pérdidas se volvieron ganancias. 
Creo en Dios porque las cosas más lindas de mi vida han sucedido sin planearlas en absoluto.
Creo en Dios por la belleza de las flores, por la sinfonía del día y el silencio de la noche.
Creo en Dios por la danza de las galaxias, por el matrimonio de la tierra y el sol. 
Creo en Dios porque creo en la vida, en la sensualidad y en la mirada.
Creo en Dios porque creo en la locura.
Creo en Dios porque quizás mañana no crea. 
Creo en Dios porque creo en la muerte, porque ya he muerto varias veces para renacer en otro yo. Creo en Dios porque sé que, mientras viva, seguiré muriendo. 
Creo en Dios porque todo está siempre yéndose, y todo está siempre llegando. Creo en Dios porque yo estoy en el medio, viendo pasar el tiempo, viendo crecer las plantas, viendo marchitarse el fruto, para entregar su semilla a la tierra, y volver a nacer. Creo en Dios porque creo en la esperanza de una luz que nunca se apaga, que espera eternamente su momento.
Una luz que, cuando todo está en el oscuro más profundo, se revela.

Para que todo no se vuelva una mercancía

En qué momento
la espiritualidad
se volvió un negocio?

En qué momento
Dios se convirtió
en un paquete?

En qué momento
la esperanza
se volvió
un privilegio de clase?

En qué momento
nos disputamos
quién tiene la verdad, 
la terapia de las terapias, 
la sanación de las sanaciones,
la práctica de las prácticas, 
a través de reels de instagram?

Por qué nos olvidamos
que no hay nadie
mejor que otro?

Por qué
hay occidentales
vendiendo
ceremonias andinas
de tiempos incaicos? 

Por qué
lo que siempre
fue del pueblo
ahora es un artículo de vidriera, 
de especial acceso
para unos pocos?

En qué momento
se le puso precio
a la soledad
y al silencio? 

Por qué
todo lo ponemos
a la venta?

Por qué
todo lo volvemos
mercancía?

Hay que pagar
para rezar?

Dios solo asiste
a quien tiene dinero? 

Parecería 
que Jesús
va a tener que volver
a echar
a los mercaderes del templo
una vez más.

Mi único rezo

Hoy
mi único rezo
es que sea lo que Dios quiera.
Mi acotada mente
no sabe nada,
todo lo que hace es desear.
Desear y desear cosas.
Y pobrecita,
piensa que esta pena terminará
y la anhelada gloria llegará
cuando consiga lo que tanto desea.
No sabe que es una ilusión.
Me pregunto si la pena terminará
antes del día de la muerte,
o si habrá que irse a la tumba así,
mitad contento, mitad triste.
Voy a ser feliz ahora,
con todo este miedo adentro,
con toda esta tristeza encima.
Voy a ser feliz con poco,
comiendo pan y tomando mate,
mirando al cielo por horas,
no haciendo nada en todo el día.
Voy a ser feliz ahora,
olvidándome de mi,
porque no hay tal mi. 
Dejando que la vida ocurra,
confiando en la magia de la incertidumbre,
soltando lo que creo saber.
Basta de comprar certezas,
perecederas certezas del tiempo,
que me alejan del misterio
y me hacen olvidarme
de la nada sin forma
que es todo. 

viernes, 20 de junio de 2025

Casa de naipes

Ya no creo
en las ofertas
que proponen evitar
mi sufrimiento,
salvarme de la tristeza,
curarme esta eterna pena
de una buena vez.

En principio pienso
que es una gran oferta,
que sería muy hermoso.
Pero después, pienso que no,
que no sería tan lindo.
Pienso que me perdería
una gran parte del abanico
de la experiencia humana.
Me perdería de toda la enseñanza
y fortaleza
que se encuentra penando.

Pienso que es mejor
rendirse.
Rendirse ante la vida,
y sus idas y vueltas,
sus bajadas y subidas,
su luz y oscuridad,
su intensidad inacabable.
Aceptar el eterno retorno. 
Aceptar que todo es finito,
nada es estable ni seguro,
solo la vida.
Aceptar que toda casa
que construyamos
con los naipes de nuestro presente,
será derribada por el viento,
para volver a armar. 

Prefiero aprender a navegar
toda agua,
vivenciar toda experiencia,
recibir el golpe de la vida
con toda su fuerza
en el centro de mi pecho,
en la pena de mi llanto
y en la alegría de mi risa.

martes, 3 de junio de 2025

La noche

Hay que saber estar feliz,
y hay que saber estar triste.
Hay que aprender a sufrir,
y no tenerle miedo al dolor.
No existe luz sin oscuridad,
y aunque pinta muy hermoso
un mundo de pura luz,
no es verdadero.
Quiero conocer la vida,
y si quiero conocer la vida,
habré de conocerla con todos sus colores,
con todos sus costados,
con todas sus aguas.
Estoy aprendiendo a sentir lo que venga,
a aceptar el camino del corazón,
cuando dice sí, y cuando dice no.
Aunque no lo entienda,
aunque vaya en contra de lo que pienso que soy,
aunque vaya en contra de mis expectativas y deseos.
Estoy aprendiendo a habitar la tristeza,
el azul profundo,
y a cosechar sus frutos.
Hay partes de mí que solo puedo conocer ahí, en la noche, en la oscuridad, en la soledad de mi silencio, en el canto mudo del misterio.
Me estoy rindiendo, soltando el control, entregándole mi destino a Dios, siempre agradecido, por el alimento y el agua, la tierra y el aire, el abrigo, la cama, la casa. Por las amistades y las señales, las extrañas vueltas de la vida que nos llevan de aquí para allá.
Lo que ayer era, hoy ya no es. Lo que ayer me gustaba, hoy ya no. Lo que ayer pensaba que quería, hoy lo suelto.
Quiero habitar el vacío, el no querer ni esperar nada, recibir lo que venga, dar lo mejor: honestidad auténtica, transparencia, verdad. Virtud y bondad.
Voy aprendiendo a caminar por un sendero que han dejado marcado, por huellas que están ocultas bajo el polvo de la tierra.
Voy soltando todo, con esperanza hacia adelante, aprendiendo a morir cada capa de mi ser que se cae, cada personaje que se desarma, cada idea perecedera de mí mismo.
Ahí voy, cada vez más cerca de mí.

martes, 15 de abril de 2025

Y que sea

Pareciera que es uno mismo
quien se complica las cosas,
somos víctimas de nuestro propio engaño.

Queremos lo que no tenemos,
por eso sufrimos,
y lo que tenemos,
no lo valoramos.

Buscamos algo
que no se encuentra nunca,
y en ese buscar dejamos la vida,
para darnos cuenta
que la paz llega
al quedarse quieto,
haciendo solo lo inevitable,
sin expectativas.

Cuanto menos influyo en lo que es,
mejor.

Los regalos llegan
cuando uno menos se lo espera,
cuando uno menos está intentando lograr algo
y accionamos alineados con la vida.

Suelto para liberar lo que es
y que sea.

Para encomendarse

Hay que hacer un gran esfuerzo
por no tener conclusiones,
por mantenerse en la completa ignorancia
que trae la mayor de las sabidurías.

Hay que tener valor
para encomendarse.

La receta

cada uno deberá ir encontrando su llave
su fórmula
la puerta de su paraíso 

cada cual deberá cachar su juego
su danza
conocerse sus movimientos
deberá entablar su propia relación
con el silencio
su técnica
su forma

allí
escarbando y escarbando
sumando y restando
tropezón a tropezón
acierto tras acierto
derrota tras derrota
irá apareciendo
la receta

Como buen acuariano

Como buen acuariano
estoy condenado
a hacer todo al revés.
Y al hacerlo al revés 
quizás lo haga
de la mejor manera.
Diferente, raro,
los freaks del zodíaco
nos dicen.
Es que es más fuerte que nosotres.
Si todes van para allá,
vamos para el otro lado.
Nos gusta cortar la comida con cuchara,
nadar en el aire,
caminar en el agua.
A veces
no hacemos las cosas
de la manera más óptima.
Pasa que tenemos que hacerlas
a nuestra manera,
a nuestro antojo.
Nos gana el deseo de jugar,
de flashar una,
de dar vuelta las cosas.
No nos queda otra,
estamos condenades
a inventar,
a encontrarle la creatividad al error,
el gustito a la locura.
Sabemos que ir a comprar al chino
puede ser una aventura extraordinaria.
Que un lugar es un lugar,
que toda tierra es nuestra casa,
que no hay forma o estructura
que nos venga bien,
no tenemos molde.
Nos gustan las cosas raras,
nos gusta mezclar,
nos gusta hacer lo que no se hace.
A veces nos arrepentimos,
y sabemos que la gente de virgo
hace las cosas mejor.
Son ordenades,
tienen método,
estructura.
A nosotres nos encantaría 
tener fórmulas,
pasos a seguir,
reglas.
Pero no podemos,
es más fuerte que nosotres.
Nos gana el delirio,
el saborsito de la incertidumbre,
cambiar constantemente.
Así vamos por la vida,
riendo y llorando,
asombrándonos con esa luz
que entra por la ventana,
con las hormigas que arman sus surcos,
con las notas de los pianos,
con las hojas de los árboles.
Así vamos,
a carcajadas,
juguetones,
bizarros,
extraños y picantes,
ante el desafío de vivir.

La fuerza de la vida

Así es la fuerza de la vida,
así es lo inevitable,
el caminar de lo verdadero.
Nada puede detener
al agua pura que baja de los cerros,
la fuerza de la cascada,
el fuerte torrente o el sutil arroyo.
La verdad de las verdades
es un diamante indestructible
que trasciende todo engaño,
que derrumba toda mentira,
que entra al fuego y sale intacto.
En el final de los tiempos,
en la conclusión última
de esta historia,
será ella:
la matriz verdadera,
la esencia de la vida
la semilla de la existencia.
Será ella,
cuando todo caiga,
el único pilar
que quedará en pie,
como siempre lo estuvo
desde el comienzo de los tiempos.

jueves, 9 de enero de 2025

Lo más puro de la vida

Lo más puro de la vida
se encuentra en el silencio,
en la soledad.
Es como ir quitando polvo
del cristal,
es como ir limpiando la mirada,
alivianando el pecho.
No hay nada que hacer.

Si puedes concentrarte en el instante,
con ojos y oídos,
podrás ver,
podrás oír,
el viento,
la danza,
una voz.
Bailan las ramas del sauce
liberando su esplendorosa música.
Casa de pájaros,
altar de mariposas.
El punto de partida
es el punto de llegada.
No hay más que cielo.
No digas nada.
Solo escucha,
observa,
descifra.
Hay algo que te habla.