domingo, 17 de mayo de 2026

Voy a llorarte

Voy a llorarte sin llorarte

Voy a llorarte entre las risas

Voy a llorarte cantando

Voy a llorarte en silencio

A la distancia

Solo

Caminando por la calle

Añorando lo que nunca fue

Imaginando lo que nunca será

Haciendo las paces con lo que es

Voy a llorarte en seco

Profundo

En secreto

Mientras te abrazo

Presente

Hay que abrir bien los ojos

Para ver lo que pasa

Por delante de nuestras narices

La vida se va

En un abrir y cerrar de ojos

Hay que estar bien despierto

Observando

Esta maravilla

Un regalo es un presente

Y el presente es el regalo

Esta palma de tu mano

Este aliento del aire

Esta caricia

Este segundo

No te me duermas

Todo lo que soñaste

Todo lo que estabas esperando

Esta acá

Para vos

Aquí y ahora

La magia de lo cotidiano

Aprendo a ver la magia del cotidiano


Una pava calentando un agua

un mate listo

un repasador

el silencio de la cocina

el sonido del fuego pegando

contra el metal de la pava


La infinitud del misterio del cielo

está aquí

en mis pies sobre la tierra


Encuentro la sabiduría

en la locura

lo divino en lo humano

lo sagrado en lo mundano

la magia en la carne

la música en el silencio

el alma en el cuerpo

Si yo muero

Si yo muero

No importa

Porque solo

una parte de mi

Importa


Esa parte

Que no es mi cuerpo

Que no es mi mente

Que no son mis emociones


Esa parte de mi

Que no son mis anhelos

Ni mis miedos

Ni mis rechazos

Ni mis deseos


Esa parte de mi

Que es eterna

Esa parte de mi

Indestructible

Ese diamante

Esa semilla de vida

Que viene viajando

Desde el principio de los tiempos

Y seguirá viajando

Hacia los confines del infinito


Si yo muero

No importa

Porque asi

Dejaré de ser yo

Para ser

Se me acabaron

Se me acabaron las palabras

Las vueltas de rosca

Las idas y venidas

Las explicaciones y teorías

Las justificaciones

Las certezas

Las creencias

Se me acabo el saber

Solo estoy fluyendo

Sin saber

Como es

Pero con una sola intuición

Una sola sospecha

De que el viento es mi amigo

De que el misterio es mi jefe

De que la tierra me alimenta

De que el agua me cuida

De que el fuego me impulsa

Una sola sospecha

De que siempre estoy

Dónde tengo que estar

De que todo lo que sucede

Es lo que debe suceder

De que no hay otra línea

Más que esta

La única

La que es

La que me toca

Se me acabaron los planes

Estoy entregado a mis sueños

Y a mi destino

Hablando conmigo

Me la paso hablando

conmigo mismo.

El diálogo interno

no cesa nunca.

A veces se calma

un poco,

digamos que se acerca

al silencio,

como si

se durmiera una siesta.

Pero pareciera que hay

un silencio

que es como

una utopía.

Un silencio interior

que es como un

imposible,

o una posible

iluminación,

un resolverlo todo,

un responder todas las preguntas,

no tener ningún drama,

ningún rollo,

ninguna preocupación,

ningún miedo,

ninguna ansiedad,

la pura plenitud.

Yo todavía

no estoy ahí,

quizás no llegue nunca.

Entonces, 

ya que mi diálogo interno

no va a parar,

por ahora

me concentro

en tener un buen diálogo,

una buena conversación

conmigo mismo.

Hay cosas

Hay cosas que son tan valiosas, que no se pueden compartir por las redes sociales. Hay cosas que no son para contarselas ni para mostrárselas a todo el mundo.

Hay fotos que no se pueden publicar. Son más para revelarlas y tenerlas ahí en la mesita de luz, en el altar. Son para atesorarlas en el corazón y contemplarlas cuando estamos tristes, para que nos recuerden la alegría y el amor de ese momento, para que con su valor, nos devuelvan a la vida.

Hay pensamientos que no son para escribirlos acá, en un post. Son para hablarlos íntimamente con un amigo o amiga, comida y mate mediante, si se quiere con un vino que afloje, un tabaco que ordene. Hay pensamientos que vienen del sentimiento, y que brotan cuando el corazón se abre. Y el corazón se abre cuando las condiciones son aptas, cuando uno se siente cuidado, acompañado, cuando quiere entregarse al otro en secreto, en intimidad, sin que todo el mundo escuche.

Hay canciones que no son para cantar en cualquier momento, ni para colgarlas en una plataforma. Son canciones demasiado especiales, demasiado profundas, demasiado delicadas. Son canciones para tenerlas ahí en el canasto, listas a salir a los 4 vientos cuando la situación amerite, cuando el fuego lo pida, cuando se precise.

Hay paisajes que no son para fotografiarlos, porque en cuanto uno lo hace, se los pierde. Hay atardeceres que no caben en un video, hay sentimientos que no caben en las palabras.

Por eso hay que cultivar ese silencio que todo lo abraza, esa mirada que todo lo dice, ese suspiro que todo lo explica. Hay que volver ahí, a ese vacío que contiene todo, esa quietud que supera la fuerza de todo movimiento.