Cuando la almohada ya no sea un río salado,
cuando ya no riegue mis plantas venenosas,
ni alimente las carnívoras,
cuando las veredas cesen las ofertas de colchones ilusorios,
y los billetes no sean más que árboles muertos,
muertos en vano,
y renazcan ausentes de muerte previa,
cuando showmatch quede en el olvido,
como un nunca más,
como un holocausto,
como una inquisición,
cuando los genitales vuelen,
cuando enfermemos solo de amor,
o por amor,
o por haber amado,
a alguien,
o a algo,
o a un momento,
cuando las guerras vuelvan al mar,
y los guerreros cegados entiendan
que cuando le quitás la vida a alguien
le estás
quitando
la vida
a alguien,
cuando vuelva a crecer el pasto,
cuando quiera traer a un niño al mundo,
cuando el mundo este apto
para mi niño,
cuando dejemos de ponerle fin a las historias,
cuando por fin sacie mi sed humanamente infinita,
infinitamente humana,
cuando por fin esta mano ya no hierva al contacto humeante de la tinta,
cuando por fin esta voz ya no convulsione por salir,
cuando todos seamos todos
y volvamos juntos a casa,
ahí quizás,
y solo quizás,
pueda escribir más lento.
lunes, 28 de noviembre de 2016
domingo, 20 de noviembre de 2016
La cordillera de Berlín
Toda mi vida depende de un papel,
no de mí,
no de vos,
mamá siempre va a ser mi novia,
y papá siempre va a tener la culpa de todo,
y toda mi vida depende de un papel.
Ya no quiero ver gente entera
porque eso no existe.
Quiero verlos a todos rotos,
muéstrense,
que rotos estamos todos
por dentro
el tiempo todo,
todo el tiempo.
Mi vida toda,
toda mi vida
depende de un papel.
¿Qué consejo puede considerarse acertado, si las fórmulas
son cuentos de hadas?
Si aprender buscamos, mi amor, ¿qué hemos estado haciendo?
A mi me enseñaron a odiar a los chilenos porque vendieron las
Malvinas.
"¡Chilenos de mierda!" gritaba Fede en la primaria a los 7 años,
creyendo saber algo,
sintiéndose parte de algo,
sin saber que "no sé" se escribe separado,
al igual que "por favor",
un reclamo,
un abrazo,
un rincón para llorar tranquilo.
"¡Chilenos de mierda!" gritaba mi padre,
y yo que admiraba sus puteadas,
hoy puteo sus admiraciones.
¿Qué culpa tengo yo de ser tan falible y qué culpa tiene un
chileno de que le hayan puesto nombre de la cordillera para allá?
¿Por qué no aquí?
O yo allá.
Aquí y ahora
es cuando.
Quisiera vestirme de explosivos,
la cantidad exacta para derrumbar todo el muro de los andes,
(la cordillera de Berlín),
y abrazar a aquel hermano que no conozco,
que está del otro lado,
hacer un fuego alimentado de cadáveres de generaciones pasadas,
que ya cadáveres son,
entonces,
usémoslos para algo,
danzar tirando tiros al aire,
a ver quién puede atrapar una bala con su cabeza,
para solucionar algo,
para hacer reír,
para darle un sentido más práctico a esta vida absurda,
para que mi muerte sea recordada
como aquel cuerpo explosivo,
que derrumbó la montaña,
y les regaló hoy,
un pedazo de vida.
no de mí,
no de vos,
mamá siempre va a ser mi novia,
y papá siempre va a tener la culpa de todo,
y toda mi vida depende de un papel.
Ya no quiero ver gente entera
porque eso no existe.
Quiero verlos a todos rotos,
muéstrense,
que rotos estamos todos
por dentro
el tiempo todo,
todo el tiempo.
Mi vida toda,
toda mi vida
depende de un papel.
¿Qué consejo puede considerarse acertado, si las fórmulas
son cuentos de hadas?
Si aprender buscamos, mi amor, ¿qué hemos estado haciendo?
A mi me enseñaron a odiar a los chilenos porque vendieron las
Malvinas.
"¡Chilenos de mierda!" gritaba Fede en la primaria a los 7 años,
creyendo saber algo,
sintiéndose parte de algo,
sin saber que "no sé" se escribe separado,
al igual que "por favor",
un reclamo,
un abrazo,
un rincón para llorar tranquilo.
"¡Chilenos de mierda!" gritaba mi padre,
y yo que admiraba sus puteadas,
hoy puteo sus admiraciones.
¿Qué culpa tengo yo de ser tan falible y qué culpa tiene un
chileno de que le hayan puesto nombre de la cordillera para allá?
¿Por qué no aquí?
O yo allá.
Aquí y ahora
es cuando.
Quisiera vestirme de explosivos,
la cantidad exacta para derrumbar todo el muro de los andes,
(la cordillera de Berlín),
y abrazar a aquel hermano que no conozco,
que está del otro lado,
hacer un fuego alimentado de cadáveres de generaciones pasadas,
que ya cadáveres son,
entonces,
usémoslos para algo,
danzar tirando tiros al aire,
a ver quién puede atrapar una bala con su cabeza,
para solucionar algo,
para hacer reír,
para darle un sentido más práctico a esta vida absurda,
para que mi muerte sea recordada
como aquel cuerpo explosivo,
que derrumbó la montaña,
y les regaló hoy,
un pedazo de vida.
domingo, 6 de noviembre de 2016
Té
Ese perfume con aroma a jengibre...
quisiera disolverte en un té
y beberlo
para completarte
como un rompecabezas
dentro mío.
Luego digerirte,
limpiarte de mi sistema
pero nunca del todo,
siempre sospechando
que después de tantos años
todavía quedan restos tuyos
ácidos
pegados en las paredes de mi estómago,
a veces dándome arcadas,
a veces dándome calor,
como recordando un rico aroma
que no se de qué es.
quisiera disolverte en un té
y beberlo
para completarte
como un rompecabezas
dentro mío.
Luego digerirte,
limpiarte de mi sistema
pero nunca del todo,
siempre sospechando
que después de tantos años
todavía quedan restos tuyos
ácidos
pegados en las paredes de mi estómago,
a veces dándome arcadas,
a veces dándome calor,
como recordando un rico aroma
que no se de qué es.
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