Ese perfume con aroma a jengibre...
quisiera disolverte en un té
y beberlo
para completarte
como un rompecabezas
dentro mío.
Luego digerirte,
limpiarte de mi sistema
pero nunca del todo,
siempre sospechando
que después de tantos años
todavía quedan restos tuyos
ácidos
pegados en las paredes de mi estómago,
a veces dándome arcadas,
a veces dándome calor,
como recordando un rico aroma
que no se de qué es.
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