viernes, 20 de junio de 2025

Casa de naipes

Ya no creo
en las ofertas
que proponen evitar
mi sufrimiento,
salvarme de la tristeza,
curarme esta eterna pena
de una buena vez.

En principio pienso
que es una gran oferta,
que sería muy hermoso.
Pero después, pienso que no,
que no sería tan lindo.
Pienso que me perdería
una gran parte del abanico
de la experiencia humana.
Me perdería de toda la enseñanza
y fortaleza
que se encuentra penando.

Pienso que es mejor
rendirse.
Rendirse ante la vida,
y sus idas y vueltas,
sus bajadas y subidas,
su luz y oscuridad,
su intensidad inacabable.
Aceptar el eterno retorno. 
Aceptar que todo es finito,
nada es estable ni seguro,
solo la vida.
Aceptar que toda casa
que construyamos
con los naipes de nuestro presente,
será derribada por el viento,
para volver a armar. 

Prefiero aprender a navegar
toda agua,
vivenciar toda experiencia,
recibir el golpe de la vida
con toda su fuerza
en el centro de mi pecho,
en la pena de mi llanto
y en la alegría de mi risa.

martes, 3 de junio de 2025

La noche

Hay que saber estar feliz,
y hay que saber estar triste.
Hay que aprender a sufrir,
y no tenerle miedo al dolor.
No existe luz sin oscuridad,
y aunque pinta muy hermoso
un mundo de pura luz,
no es verdadero.
Quiero conocer la vida,
y si quiero conocer la vida,
habré de conocerla con todos sus colores,
con todos sus costados,
con todas sus aguas.
Estoy aprendiendo a sentir lo que venga,
a aceptar el camino del corazón,
cuando dice sí, y cuando dice no.
Aunque no lo entienda,
aunque vaya en contra de lo que pienso que soy,
aunque vaya en contra de mis expectativas y deseos.
Estoy aprendiendo a habitar la tristeza,
el azul profundo,
y a cosechar sus frutos.
Hay partes de mí que solo puedo conocer ahí, en la noche, en la oscuridad, en la soledad de mi silencio, en el canto mudo del misterio.
Me estoy rindiendo, soltando el control, entregándole mi destino a Dios, siempre agradecido, por el alimento y el agua, la tierra y el aire, el abrigo, la cama, la casa. Por las amistades y las señales, las extrañas vueltas de la vida que nos llevan de aquí para allá.
Lo que ayer era, hoy ya no es. Lo que ayer me gustaba, hoy ya no. Lo que ayer pensaba que quería, hoy lo suelto.
Quiero habitar el vacío, el no querer ni esperar nada, recibir lo que venga, dar lo mejor: honestidad auténtica, transparencia, verdad. Virtud y bondad.
Voy aprendiendo a caminar por un sendero que han dejado marcado, por huellas que están ocultas bajo el polvo de la tierra.
Voy soltando todo, con esperanza hacia adelante, aprendiendo a morir cada capa de mi ser que se cae, cada personaje que se desarma, cada idea perecedera de mí mismo.
Ahí voy, cada vez más cerca de mí.