viernes, 20 de junio de 2025

Casa de naipes

Ya no creo
en las ofertas
que proponen evitar
mi sufrimiento,
salvarme de la tristeza,
curarme esta eterna pena
de una buena vez.

En principio pienso
que es una gran oferta,
que sería muy hermoso.
Pero después, pienso que no,
que no sería tan lindo.
Pienso que me perdería
una gran parte del abanico
de la experiencia humana.
Me perdería de toda la enseñanza
y fortaleza
que se encuentra penando.

Pienso que es mejor
rendirse.
Rendirse ante la vida,
y sus idas y vueltas,
sus bajadas y subidas,
su luz y oscuridad,
su intensidad inacabable.
Aceptar el eterno retorno. 
Aceptar que todo es finito,
nada es estable ni seguro,
solo la vida.
Aceptar que toda casa
que construyamos
con los naipes de nuestro presente,
será derribada por el viento,
para volver a armar. 

Prefiero aprender a navegar
toda agua,
vivenciar toda experiencia,
recibir el golpe de la vida
con toda su fuerza
en el centro de mi pecho,
en la pena de mi llanto
y en la alegría de mi risa.

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