Como buen acuariano
estoy condenado
a hacer todo al revés.
Y al hacerlo al revés
quizás lo haga
de la mejor manera.
Diferente, raro,
los freaks del zodíaco
nos dicen.
Es que es más fuerte que nosotres.
Si todes van para allá,
vamos para el otro lado.
Nos gusta cortar la comida con cuchara,
nadar en el aire,
caminar en el agua.
A veces
no hacemos las cosas
de la manera más óptima.
Pasa que tenemos que hacerlas
a nuestra manera,
a nuestro antojo.
Nos gana el deseo de jugar,
de flashar una,
de dar vuelta las cosas.
No nos queda otra,
estamos condenades
a inventar,
a encontrarle la creatividad al error,
el gustito a la locura.
Sabemos que ir a comprar al chino
puede ser una aventura extraordinaria.
Que un lugar es un lugar,
que toda tierra es nuestra casa,
que no hay forma o estructura
que nos venga bien,
no tenemos molde.
Nos gustan las cosas raras,
nos gusta mezclar,
nos gusta hacer lo que no se hace.
A veces nos arrepentimos,
y sabemos que la gente de virgo
hace las cosas mejor.
Son ordenades,
tienen método,
estructura.
A nosotres nos encantaría
tener fórmulas,
pasos a seguir,
reglas.
Pero no podemos,
es más fuerte que nosotres.
Nos gana el delirio,
el saborsito de la incertidumbre,
cambiar constantemente.
Así vamos por la vida,
riendo y llorando,
asombrándonos con esa luz
que entra por la ventana,
con las hormigas que arman sus surcos,
con las notas de los pianos,
con las hojas de los árboles.
Así vamos,
a carcajadas,
juguetones,
bizarros,
extraños y picantes,
ante el desafío de vivir.
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