así es lo inevitable,
el caminar de lo verdadero.
Nada puede detener
al agua pura que baja de los cerros,
la fuerza de la cascada,
el fuerte torrente o el sutil arroyo.
La verdad de las verdades
es un diamante indestructible
que trasciende todo engaño,
que derrumba toda mentira,
que entra al fuego y sale intacto.
En el final de los tiempos,
en la conclusión última
de esta historia,
será ella:
la matriz verdadera,
la esencia de la vida
la semilla de la existencia.
Será ella,
cuando todo caiga,
el único pilar
que quedará en pie,
como siempre lo estuvo
desde el comienzo de los tiempos.
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