Pareciera que es uno mismo
quien se complica las cosas,
somos víctimas de nuestro propio engaño.
Queremos lo que no tenemos,
por eso sufrimos,
y lo que tenemos,
no lo valoramos.
Buscamos algo
que no se encuentra nunca,
y en ese buscar dejamos la vida,
para darnos cuenta
que la paz llega
al quedarse quieto,
haciendo solo lo inevitable,
sin expectativas.
Cuanto menos influyo en lo que es,
mejor.
Los regalos llegan
cuando uno menos se lo espera,
cuando uno menos está intentando lograr algo
y accionamos alineados con la vida.
Suelto para liberar lo que es
y que sea.
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