sábado, 6 de agosto de 2016
Te diré que sí a todo (Musa bis)
Mía compañera, ¿te acuerdas de que me atreví a desafiarte? Pues ya no quiero hacerlo. No te enrosques en mis muros de plastilina. En lugar de eso, perdóname, no debí presionarte. Perdóname solo si lo deseas. Yo, por mi parte, lo hagas o no, te diré que sí a todo. Viajaré en el tiempo contigo, como un pez en la corriente. Responderé todas tus preguntas. No dudes de que seguirás desbordando en mis rincones, pero volveré a no decírtelo, tal como tan bien nos hace no hacerlo. Sospecharé de todas tus miradas y no dudaré de tus señales. Serás bienvenida en mi casa aunque no vivas en ella. Te miraré para saberte, te sabré para mirarte. Todo será blanco como tu alma, la que jamás mancharé con mi pincel de realidad. Te amaré aunque no digas nada, nadie quiere que lo hagas, ni tu, ni yo. Calcaré todos tus pensamientos y los haré míos, para que sean nuestros. Te robaré cada uno de tus versos, porque aunque cuente con mis anteojos, sabes ver las cosas mejor que yo. Te amaré sin que termines de saberlo. Te acariciaré para que mi piel se erize al compás de la tuya. Te besaré sin tocar tus labios, te miraré sin abrir los ojos. Aceptaré vivir fuera de tu realidad palpable, feliz y sonriente, como me haces sentir. Seré tu compañero, tu mi compañera. Jamás te dejaré sola. A donde vayas, tendrás mi mano disponible para que vayamos juntos si lo deseas. Seré tu alma complementaria en tus aventuras y tus desgracias. Mi amor callado, no debí presionarte. ¿Para qué irnos a otro lado si nuestra casa ya es perfecta a su manera? Ahora lo veo bien, ahora te veo bien. Seré tu amo de casa, tu cocina, tu fuego y tu lapicera. Te acompañaré hasta donde deba acompañarte, y luego te diré adiós. Pero hasta entonces, compañera mía, te diré que sí a todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario