Ahora que dejamos de vernos,
tengo que volver a mis espacios.
Tengo que devolverte los tuyos
para que vuelvan a ser tuyos.
Tengo que respetar tus guaridas
y dejar de frecuentarlas.
Volver a las mías
para olvidarme
de que alguna vez
estuviste en ellas.
Tengo que volver
a aprender
a ser,
a actuar
sin tener en cuenta
tu mirada,
tu presencia,
tu reacción
ante el movimiento
de mi cuerpo.
Tengo que empezar de nuevo,
y volver a moverme
como si no estuvieras ahí,
porque ya
no estás
ahí.
Tengo que cambiar las baldosas de mi cocina
porque las baldosas
se hicieron tuyas
desde la primera vez
que te tiraste en el piso
solamente
a ver el techo,
a ver el techo
y nada más.
Tengo que vivir en la vigilia
porque mi sueño
se hizo tuyo
desde la primera vez
que dormimos juntos.
Tengo que mudarme de mi casa
porque mi casa
se hizo tuya
desde que la pisaste
por primera vez.
Tengo que cambiar de cama
porque mi cama
se hizo tuya
desde la primera vez
que me viste caer dormido en ella,
mi almohada
tiene que irse con vos
porque se hizo tuya
desde la primera vez
que se dibujó con tu pelo,
desde la primera vez
que sintió tu baba.
Tengo que abandonar la música
porque mi música
se hizo tuya
desde la primera vez
que te toqué una canción,
desde la primera vez
que te escribí un poema.
Tengo que dejar la poesía
porque ya no encuentro
otra manera
de escribir
que no sea
escribiéndote,
y ese
es un problema,
porque la poesía
no puede ser tuya,
porque no es de nadie,
porque nadie la conoce,
pero aún así
mi poesía
se hizo tuya
desde la primera vez
que nos besamos,
desde la primera vez
que me llamaron la atención
tus cachetes,
desde que le preguntaste el nombre a la camarera.
Tengo que salirme de mi cuerpo
porque mi cuerpo
se hizo tuyo
desde que entendiste
lo que las anteriores
no entendieron.
Tengo que cambiar de palabras
porque mis palabras
se hicieron tuyas
desde que te dije
todo
lo que nunca
le había dicho
a nadie.
Tengo que cambiar de familia
porque mi familia
se hizo tuya
desde la primera vez
que los hiciste reír,
desde la primera vez
que se dieron cuenta
que eras igual a mí,
que estabas
en la misma
que yo.
Tengo que dejar mi vida
porque mi vida
se hizo tuya
desde que
ya no estás
acá.
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