domingo, 2 de octubre de 2016

Al carajo

Al carajo con todo.
Al carajo con esta farsa hecha vida.
Al carajo con este empleo que asumimos, con estas reglas que seguimos.
Al carajo con cuidar mis palabras.
Al carajo con cuidar mi imagen para tener sexo.
Al carajo con la formalidad, con los modales, con pensarlo dos veces.
¿Qué mierda tienen que pensar?
Si va a estar todo bien, si no pasa nada, si tu existencia es tan insignificante como la mía y a la vez sos vos quien crea esta fantasía.
Al carajo con hacer la cama, con la ropa en el cajón, al carajo con el orden.
Al carajo con el auto, con la patente, con el seguro. Al carajo con llegar a tiempo, al carajo con hacer fila, con cortar boleta, con cerrar el sobre.
Al carajo con Macri, al carajo con Scioli.
Al carajo con el traje y la corbata.
¿Qué mierda hacemos usando ropa, cuando somos hijos del pasto?
Al carajo con mis hijos.
Al carajo con mis padres, que tuvieron una vida antes de mí, que se encontraron solos en este parque mundo de diversiones y ahora están ahí, mirando el noticiero todo el día.
Al carajo con el noticiero.
Al carajo con este país de mierda, con los países.
¿Qué mierda es un país?
Al carajo con los mapas.
Al carajo con las fronteras, líneas mentirosas, líneas aspiradas por la nariz, líneas aspiradas a la fuerza por todos nuestros maestros.
Al carajo con dormir.
¿Cómo hago para dormir tranquilo
cuando existo,
cuando se sabe de mi existencia,
cuando no sé qué voy a hacer,
cuando gasto tiempo escuchando palabras vacías salir de un pizarrón?
Al carajo con ellos.
Al carajo con los demás.
Al carajo con todos ustedes.
¿Qué mierda hago acá leyéndoles, tratando de que abran los ojos ante mi pensamiento, que suspiren, cuando en realidad yo soy una máscara igual que ustedes, cuando jamás van a poder ver por mis ojos ni estar en mi cuerpo?
Al carajo con mi cuerpo.
Al carajo con mis ojos.
Al carajo con mi voz.
Al carajo con este intento infinitamente fallido de conquistarlos.
Al carajo con el decir saber cuando no sabemos nada, cuando una estrella está más cerca que nuestra propia mano, cuando un disparo no se oye, cuando todo lo que sucede es una ilusión, y cuando todo lo que queremos hacer es mandar todo al carajo.

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