No es
no tenerte
lo que me mata,
no es
no llegarte
el problema,
no es
la añoranza
de lo que no es,
no es
eso.
Es este loop
de todas las veces
lo que me cansa,
esta revancha
siempre pendiente
que se posterga sola
cada vez que te vas.
Es esta manía
que tienen las cosas
de no salir,
y vos tan calma,
indiferente
frente a la idea
de no llegar
a encontrarnos nunca,
a mi
me aterra.
Es por eso
que te hablo desde el adiós,
desde la despedida,
para que nunca te olvides
de que por acá
anda dando vueltas
una parte tuya,
parecida
a un cuerpo de mujer
vestido con ropa de otras décadas,
parecida
a una boca de mujer
fumando un cigarrillo armado,
y un lunar.
Es este cuento de la buena pipa
lo que me apaga la mecha,
me vuelvo un niño caprichoso
cruzándome entre tus pasos
solo para que veas
que sé caminar,
y te hago mal,
y me hace mal,
y todo mal.
Es esta manía
que tienen las cosas
de fallar,
es este cuento de la buena pipa,
es esta carga
que llevo en mis hombros,
esta promesa incansable
que no quiere dejarme libre
de intentar sucederte algo,
de querer que veas algo.
Tengo que entender
que mirás desde otro lado,
y que este deseo
es como un puño a la pared.
Por eso te hablo desde el adiós,
por eso te hablo desde la despedida,
por eso
cada cosa que te escribo
parece
como que se despide doliendo,
pero duele lindo,
como un hasta siempre.
Porque aunque empiece a caminar
hacia esos destellos de luz,
yo ya sé
que al final,
yo ya sé
que ahí,
en el lugar más último de las circunstancias,
donde las cosas parecen que sí,
yo ya sé
que no.
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