lunes, 6 de febrero de 2017

Tormenta eléctrica

Es de noche
en la ruta
y está lloviendo.
Pero hoy
los que llueven
son los rayos.
Cada tanto
caen un par de gotas,
diluvia electricidad,
la ley de Ohm se vuelve mantra
y los rayos
dibujan mi nombre,
los rayos
rayan mi nombre
y lloran en mi hombro,
Me están tentando,
me quieren llevar,
y la verdad
es que el contrato eléctrico
me cierra bastante.
Sin más verlos
ya me están mostrando
lo fácil que sería,
lo fácil que puede ser,
lo fácil que es
darle fin a toda ópera,
sellar cada gotera,
conciliar el sueño
con tan solo parar el micro,
salir a la ruta,
a la lluvia de esta noche,
porque esta noche
los que llueven son los rayos,
que no caen,
simplemente aparecen,
como el amor,
como el calor,
el sabor,
y todo
sucediendo
mientras yo
ya abandoné el micro,
y estoy solo
pero acompañado,
internándome
poco a poco
en el campo al costado de la ruta,
hipnotizado por este poder celestial
que, como hoja al final del cuaderno,
parece tener todas las respuestas
al servicio
de una noche
que dejará atrás la tormenta
pero cuando lo haga
yo ya habré muerto
y será otro
el que lea estas palabras.

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