viernes, 1 de junio de 2018

Sobre lo impredecible

Ni me hubiera imaginado
cuando me giraron la primera seca,
que iba a terminar fumando churro
en el patio de mi casa.
Ni me hubiera imaginado
que una planta,
que los hongos,
que mi vieja.
Ella y su interés
volvieron la casa otro lugar,
la hizo suya,
la hizo nuestra.
Ni me hubiera imaginado los futuros amigos,
los nuevos allegados,
los espacios descubiertos
del verdín subterráneo que espera.
Todo siempre estuvo ahí,
esperando.
Yo,
mi vista,
el timbre de la voz que habla en mi cabeza,
su manera de hablar,
sus tonitos,
sus potencias.
Ni me hubiera imaginado el futuro,
el preciso lugar de las cosas de hoy.
Ni me hubiera imaginado las despedidas,
los nuevos encuentros,
las despedidas con experiencia previa en despedirse,
no importa,
siempre es distinto.
Sabiendo que cada tomada decisión
es un eslabón de una cadena sin fin,
menos mal
que no le tuve miedo a lo desconocido,
menos mal
que la exploración
nubló todo
salvo una sola posibilidad,
que desencadenaría
la única historia posible
que yo podría contar,
la que cuentan estas palabras,
el paseo por el no saber,
el desdibujo de los límites del azar,
la facilidad de no ser,
el menos mal que sí,
y si era tan fácil que no,
menos mal
que no lo pensé tanto.

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