jueves, 31 de octubre de 2024

Como despidiéndome

A veces
observo las cosas 
como despidiéndome.
Observo los momentos
y los lugares
pensando que
tarde o temprano
en algún momento
o ellos se irán 
o yo me iré.
Esta casa será derrumbada,
yo me iré a otro país,
el día se hará de noche
y la noche se hará de día.
Las tazas de té serán servidas,
bebidas y acabadas.
Las canciones serán entonadas y terminadas.
Nacerá la música desde el silencio, y al silencio volverá.
Mi casa dejará de ser mi casa.
Este momento no volverá jamás.
Me lo disfruto al contemplarlo.
Así es cómo es.
En el living suena el diálogo
de una peli hollywoodense.
Mis viejos están en el sillón
viéndola y comentándola.
Yo estoy solo en la cocina,
haciendo un té.
La canilla de la ducha
gotea como siempre,
ya no nos importa.
Hay prioridades.
La abuela se está muriendo,
otros abuelos ya se han muerto.
Primos y primas van llegando.
Así es cómo es.
Hay quienes se van.
Hay quienes se quedan.
Hay quienes llegan.
Observo este momento,
con su fugazidad inevitable,
con su muerte asegurada,
de especial no tiene nada,
más que es único,
y que me parece hermoso.

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