martes, 9 de agosto de 2022

Domingo

Me encanta salir a la calle los domingos. Estoy escribiendo esto en el tren, y hay como una quietud, como un silencio, una calma que no acontece nunca. Es hermoso ver todo este delirante circo en calma, es la energía propia del domingo, el día en el que el mismísimo Dios dijo "hoy no haré nada, nada mas que descansar". Es como si todes lo hubiéramos entendido, como si ese decreto lo tuviéramos grabado dentro, quizás porque Dios somos todes, y todes somos Dios. Quizás Dios es el domingo, ya que es el único día que tiene el poder de detener por 24hs a la raza humana, pocas cosas tienen esa habilidad. El ser humano dejaría de hacer tanto quilombo en el planeta si simplemente se quedara quieto, ni siquiera es necesario hacer el bien para no hacer el mal, sino con simplemente alcanzaría con eso, con no hacer. Quietito, el domingo, llega para despertar algunas de las mejores cosas de la gente. El encuentro, el mate en la plaza, la quietud, la lectura, la charla, el disfrute, el juego. La gran pregunta: ¿Qué hacemos cuando eso depende de nuestro querer, y no de ninguna obligación externa? Santo domingo yo te celebro por esto, porque tenes el poder de frenar, de silenciar la calle, de hacer lucir la música del viento y las hojas, las ramas de los arboles. Tenes el poder de hacernos recordar como se siente respirar, contemplar, tirarse en el pasto, mirar el cielo, invoco contigo la magia del no hacer.

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